30 octubre 1918: la Declaración de Martin afirmaba el derecho a la autodeterminación de los eslovacos

El 30 de octubre se conmemora la Declaración de Martin, con la que el Consejo Nacional Eslovaco proclamaba su intención de separar los territorios poblados por eslovacos de Hungría y unirse con los checos en la República Checoslovaca fundada por los “Hombres del 28 de octubre”.
En la ciudad de Martin se redactó el documento que marcó el fin de la unión milenaria de los eslovacos con el Reino de Hungría y de la política de magiarización de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
El nuevo Estado que nació tras la Primera Guerra Mundial y la disolución de Imperio Austro-Húngaro, estaba formado por los territorios de Bohemia, Moravia y Eslovaquia y obtuvo el reconocimiento oficial de Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Estados Unidos.
La Declaración de Martin fue el resultado de una larga e intensa labor diplomática por parte de dos politicos checos – Tomáš Garrigue Masaryk (el futuro primer presidente de la República Checoslovaca) y Edvard Beneš – y el general eslovaco Milan Rastislav Štefánik.
A principios del siglo XX numerosos inmigrantes eslovacos en los Estados Unidos fundaron la Liga Eslovaca, cuyo objetivo era la unión con los checos.
En la ciudad de Cleveland, en el año 1915, la Alianza Checa y la Liga Eslovaca llegaron a un acuerdo para la liberación de las naciones checa y eslovaca y su unión federativa, con completa autonomía para Eslovaquia. Ese documento fue el primer acto del procedimiento común de los checos y los eslovacos en la lucha por la liberación nacional.
En mayo de 1918 el Acuerdo de Pittsburgh entre la Liga Eslovaca y Masaryk aprobaba la unión de los checos y los eslovacos en un país común, una república, garantizaba la autonomía de los eslovacos y la adopción de la lengua eslovaca como lengua oficial.
La Declaración de Martin fue un acontecimiento muy importante para la maduración de Eslovaquia como nación europea moderna y la posterior independencia. Los eslovacos pudieron establecer sus propias instituciones sociales, culturales y educativas y utilizar su propio idioma.

“Así que los checos y los eslovacos son finalmente libres. Estoy satisfecho conmigo mismo. Ahora podría morirme en paz.”
Milan Rastislav Štefánik (1880 – 1919)

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