Bloqueo contra Cuba: una “reliquia de la Guerra Fría” que quizás Trump va a mantener

El día del aniversario del embargo total del comercio con Cuba (3 de febrero de 1962) dispuesto por el presidente americano Kennedy, el nuevo presidente Donald Trump anuncia la revisión completa de todas las políticas hacia Cuba.
Washington podría tomar una línea más dura con Cuba, lo que plantearía la posibilidad de nuevos embargos comerciales y la cancelación de vuelos comerciales desde los Estados Unidos, que fueron recientemente introducidos. El presidente planea mirar todos los aspectos de cómo Estados Unidos se ocupa de su “enemigo histórico”, que se encuentra a sólo 90 millas al sur de la Florida.

El objetivo del bloqueo introducido por Kennedy era obstaculizar toda la actividad económica y comercial de Cuba, a través de la prohibición de importación a Estados Unidos de cualquier producto de origen cubano y una serie de medidas para restringir todas las exportaciones de Estados Unidos hacia Cuba, incluidos alimentos y medicinas.
En la Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, la Organización de los Estados Americanos, fue aprobada también una resolución para excluir la participación de Cuba en el sistema interamericano y aislar el gobierno de Fidel Castro en el panorama político internacional.
Después de la caída del muro de Berlín y el colapso de los regímenes comunistas, unas medidas legislativas del gobierno de Washington recrudecieron el bloqueo contra Cuba. Em 1992 la Ley para la Democracia Cubana (Torricelli) prohibió a las subsidiarias estadounidenses en terceros países comerciar con Cuba y estableció estrictas medidas para los buques mercantes extranjeros procedentes de Cuba.
En 1996 el presidente Clinton promulgó la llamada Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática (más conocida como Helms-Burton), para tratar de evitar las inversiones y el comercio internacional con Cuba.
En el año 2000, la Ley para la Reforma de las Sanciones Comerciales e Incremento de las Exportaciones autorizó las ventas agrícolas a Cuba con unas limitaciones, pero prohibió la autorización de los viajes turísticos a la isla.

Más de 50 años después de la introducción del embargo, el bloqueo es considerado por la comunidad internacional “una reliquia de la Guerra Fría”, obsoleto e inmoral porque sigue dañando al pueblo cubano y obstaculizando el desarrollo económico y social de Cuba.
Una Directiva Presidencial emitida por el ex presidente Obama, el 14 de octubre de 2016, también reconoció el total fracaso del bloqueo.
En veinticinco ocasiones, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado una resolución de condena al bloqueo. Por primera vez Estados Unidos no votó en contra, sino se abstuvo en la votación junto con Israel, y la resolución fue aprobada con 191 votos a favor.
Cuba y Estados Unidos adoptaron 22 instrumentos bilaterales desde el 17 de diciembre de 2014, cuando comenzó el proceso para normalizar las relaciones. El gobierno de Estados Unidos excluyó a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, y ambos países restablecieron relaciones diplomáticas y reabrieron las embajadas en sus respectivas capitales.
En los últimos dos años se emitieron regulaciones que modificaron parcialmente el bloqueo. Sin embargo las restricciones sobre la economía cubana aún se mantienen. Los efectos en el campo comercial y bancario/financiero aún persisten. Los bancos y las compañías estadounidenses y de terceros países temen las multas millonarias impuestas por el Dipartamento del Tesoro, para establecer vínculos económicos y comerciales con Cuba.

Durante la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada el 25 de enero en la República Dominicana, el presidente Raúl Castro afirmó que “Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia”.
La “Declaración Especial” aprobada al final de la Cumbre insta al Presidente y al Congreso de los Estados Unidos de América, a adoptar todas las medidas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo contra Cuba, y proceder a su eliminación. “El bloqueo es contrario a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional y causa daños cuantiosos e injustificables al bienestar del pueblo cubano”, dificultando el desarrollo del país.

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