Descubriendo los vinos de Uruguay en la pureza de su ecosistema natural

Uruguay es un país indudablemente pequeño, con sólo 3,4 millones de habitantes. Tiene aproximadamente el tamaño de Grecia y tiene más vacas que personas… Pero a pesar de sus reducidas proporciones, Uruguay posee una cultura del vino muy fuerte.
Esta cultura es, en parte, lo que hace de Uruguay uno de los más excitantes países del vino de América del Sur, el cuarto mayor productor después de Argentina, Chile y Brasil, con unas 250 bodegas en su mayoría pequeñas y 30 bodegas orientadas a la exportación.
La vinificación llegó a Uruguay con los inmigrantes españoles, vascos e italianos, así que el cordón umbilical del vino uruguayo está fuertemente vinculado a Europa. En la década de 1870, los colonos empezaron plantear viñedos en todo el país con variedades de uva de su patria.
De todas esas variedades, fue la uva Tannat que triunfó, porque capaz de soportar los 1.300 mm de lluvias anuales y prosperar en suelos pesados. La uva Tannat produce vinos más ricos y aterciopelados que los del pueblo gascon de Madiran, en el suroeste de Francia, región desde donde llegó la vid.
La industria del vino se arraigó convenientemente cerca de la capital Montevideo y el departamento adyacente de Canelones.
Durante el siglo XX los productores uruguayos aprendieron a trabajar en el viñedo y la bodega para domesticar las vides y producir vinos de alta calidad, distintivos y cada vez más apreciados por los conocedores.

Desde entonces, el Tannat se ha vuelto una de las insignias de Uruguay, conocido por sus taninos asertivos, su elegancia bien estructurada, sus sabores puros sobre una textura sedosa superior a los vinos Tannat producidos en otros lugares del mundo.
Rico, de gran cuerpo, con aromas y sabores oscuros de frutas y especias, con notas de roble y profundo color rubí, el Tannat tiene una personalidad única y presenta una combinación perfecta con la carne asada.
Uruguay produce vinos “terroir”, es decir vinos del territorio, que están recibiendo el reconocimiento internacional, ya que se producen en una zona donde el clima, las condiciones geográficas, la tradición de elaboración del vino y el trabajo permiten la realización de un producto específico e identificable por sus características únicas y por niveles equilibrados de alcohol y acidez.
Pero Uruguay tiene mucho más que ofrecer: una tecnología inédita, que ha mejorado la producción y modernizado la industria a lo largo de los años noventa.
En los ultimos 40 años las pequeñas bodegas de propiedad familiar han enfrentado desafíos para competir con los gigantes de Chile y Argentina, buscando la mejor experiencia internacional. El resultado ha sido una transformación en la viticultura y la vinificación entre sus viticultores orientados a la exportación, con éxito creciente hacia mercados como Brasil, Estados Unidos, Europa y Canadá.
“Nuestro enfoque cambió: no crecemos sólo en volumen, crecemos en calidad”, explica Ana Pizzorno, cuya familia fue una de las primeras en producir vinos finos. La calidad del Tannat ha ido mejorando a pasos agigantados, junto con Cabernet Franc, Tempranillo y Marselan, entre otros.
Quizás lo más sorprendente de todo, en un país cuya dieta diaria estaba dominada por carne de res y Tannat, es el éxito creciente de los vinos blancos.
“El potencial de los vinos blancos aquí es enorme”, dice Federico de Moura, el mejor sommelier actual de Uruguay. “Tenemos condiciones adecuadas para una buena acidez natural, mejor de la que se encuentra en otros países del hemisferio sur, donde las condiciones son áridas. Estos vinos son frescos profundos y delicados, de notable persistencia, y con potencial de envejecimiento. Con esta uva blanca se ha incorporado la “femineidad” al mundo del vino.

Un país con una gran diversidad ecosistémica

Las universidades estadounidenses de Yale y Columbia consideran a Uruguay como uno de los ecosistemas naturales más puros en el mundo, con sus praderas, bosques, serranías y humedales.
El pais está ubicado en la parte superior del cratón del Río de la Plata. Como resultado, los suelos donde están plantados los viñedos son muy viejos y de origen granítico.
Los procesos de erosión han dado lugar a 99 tipos diferentes de terreno: arcilloso-calizo, con presencia de granito y rocas volcánicas, aluvial granítico.
La naturaleza calcárea de los suelos a lo largo del Río de la Plata es similar a la encontrada en muchas regiones de Francia e Italia y es muy diferente en comparación con otras partes del continente americano.
La ubicación geográfica de Uruguay entre los paralelos 30º y 35º y el clima marítimo costero-atlántico es ideal para los viñedos, donde se siguen estrictas y sostenibles prácticas vitivinícolas.

El vino de Uruguay en cifras:

Superficie de viñedo: 7.000 hectáreas
Bodegas: 250
Producción anual: 11 millones de cajas
Exportación: 8 milliones de botellas en 2015, por la mayoria vino tinto
Destinos: Centro y Sur America, incluyendo el Caribe (51%), America del Norte (24%), Europa (12%), otros (4%).
Principales variedades de vino:
Rojos: Tannat (49 %), Merlot (19%), Cabernet Sauvignon (10 %), Cabernet Franc (7 %), otros (15 %)
Blancos: Sauvignon Blanc (32 %), Chardonnay (20 %), Viognier (8 %), Albariño (5 %), otros (35%)

Galardones: más de 100 medallas ganadas en las competiciones organizadas por la OIV – Organización Internacional de la Viña y el Vino durante los últimos tres años.

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Foto: Archivo BDE
(Viñedo en Lyra) Viñavarelazarranz CC BY-SA 3.0
(Sala Toneles Antiguos)   Viñavarelazarranz CC BY-SA 3.0

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