Día histórico en Cuba tras medio siglo con los Castro

Cuba se prepara para un histórico cambio. Hoy miércoles 18 de abril, un día antes de lo previsto, el Consejo de Estado dará inicio a la Sesión Constitutiva de la Asamblea Nacional durante la cual los 605 diputados deberán elegir a los nuevos miembros del Consejo de Estado, seis vicepresidentes y el nuevo presidente.
Raúl Castro dejará la presidencia de la Isla 10 años después de suceder a su hermano mayor Fidel, y a casi 60 años del triunfo de la revolución. Entregará el país a Miguel Díaz Canel y su decisión “marcará el final de una era”, escribe el Washington Post.
¿Quién es el nuevo rostro del poder en Cuba?
Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, con 58 años, es el primer dirigente que nació después del triunfo de la Revolución de 1959. Oriundo de Santa Clara, es hijo de un mecánico tornero y una maestra normalista. Se graduó como ingeniero electrónico en 1982 en la Universidad Central de las Villas Marta Abreu (UCLV), en la cual ingresó como profesor en 1985.
Empezó su carrera política en el Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, señalándose por el impulso dado a reformas dentro de la vida cultural en la provincia. En 2009 fue designado como ministro de Educación Superior, y se caracterizó por una serie de reformas en el sector universitario. En 2012 fue nombrado vicepresidente del Consejo de Ministros en las áreas de educación, ciencia, cultura y deporte.
Díaz-Canel es padre de dos hijos del matrimonio con la estomatóloga Marta Villanueva. En la actualidad está casado con Lis Cuesta Peraza, una profesora universitaria y funcionaria de la agencia turística cultural Paradiso.
El hombre que asumirá las riendas del Estado, a pesar de ser desconocido por muchos y haber siempre mantenido un perfil bajo (pero ascendente), cuenta con varias simpatías porque “sabe escuchar” a la gente y se sensibiliza con sus problemas. Es inteligente y preparado, flexible y de miente abierta, extremadamente “sencillo”, segun quienes lo conocen bien.
En los primeros años de su cargo como primer secretario del partido en Villa Clara era usual verlo transitar en bicicleta por las calles, animar los centros culturales “alternativos” y fomentar festivales de música rock. Su apertura artístico-cultural dio espacio a sectores de la sociedad hasta entonces marginados, apoyando proyectos como “El Mejunje”, considerado el primer centro con espectáculos de transformistas y travestis en Cuba.
“No es un advenedizo ni un improvisado”, declaró Raúl Castro al presentarlo públicamente en su nueva responsabilidad, ya que tiene una experiencia politica de 30 años. Díaz-Canel no proviene de las filas militares, sino civiles, y está ajeno a los llamados “años duros” del castrismo. Representa la entrada simbólica de la nueva generación a la dirección política del gobierno. “Esta decisión reviste particular trascendencia histórica porque representa un paso definitorio en la configuración de la dirección futura del país, mediante la transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de los principales cargos, proceso que debemos concretar en un quinquenio y actuar en lo adelante de manera intencionada y previsora”, dijo Raúl Castro.
Díaz-Canel afirmó que en el futuro habrá presidentes en Cuba siempre defendiendo la Revolución y el legado de Fidel en medio de una conjuntura regional y mundial compleja y serán compañeros que saldrán del pueblo, los elegirá el pueblo… Aquí construimos una relación de gobierno y pueblo.”
La nueva era de Cuba tendrá que enfrentar varios retos, ya que según analistas internacionales el sucesor de los Castro heredará un país con una de las tasas de envejecimiento más altas de América Latina, con una economía afectada por la crisis en Venezuela, y la hostilidad del presidente Donald Trump hacia las autoridades cubanas.
El futuro político de Cuba pasa por la cuestión económica y social, y esto significa aumentos en el salario, la unificación monetaria, el crecimiento de la economía manteniendo la estabilidad en el modelo socialista, la sostenibilidad de los servicios sociales, sin olvidar la delicada relación con los emigrados.
“En primer lugar tendremos que enfrentar el reto ideológico, lo que supone defender los valores de la cultura cubana”, dijo Díaz-Canel. Luego hay que actualizar el modelo económico, después de las primeras reformas implementadas por Raúl Castro para permitir el pequeño emprendimiento privado y una mayor inversión extranjera en la isla.
Una Cuba sin los Castro apuesta por actualizar su modelo económico-social conservando la fascinante capacidad de sobrevivencia de un mito.

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Foto: ACN Marcelino Vázquez Hernández
Ismael Francisco/Cubadebate
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