Economía eslovaca: los últimos informes y las nuevas propuestas del gobierno

Como respuesta a la crisis económica europea y en el intento de llevar el nivel del déficit presupuestario por debajo del 3% del PIB, a partir de 2013 el gobierno de Eslovaquia ha tomado importantes medidas correctivas, como la reducción del gasto público, el ahorro en el sector de la salud, el aumento de la edad de jubilación de 62 a 65 años, la reducción a partir de 2017 de la tasa de impuesto de sociedades en un punto porcentual, del 22% al 21%, la abolición de las tasas sanitarias obligatorias sobre los dividendos, (que pero serán reemplazadas por un impuesto del 7%).
A partir de este año aumenta el límite máximo de gastos a tanto alzado deducibles para las empresas individuales, que ahora podrán descontar los costos hasta un 60% de los costos totales (anteriormente hasta un 40%), para un máximo de 20.000 euros.

Perspectivas de la economía eslovaca

La economía de Eslovaquia tendrá un fuerte crecimiento y mejora del empleo durante los próximos tres años, según las previsiones económicas de la Comisión Europea.
En 2015 el PIB tuvo un aumento superior al 3%, el impulso de la economía nacional continuó en 2016 (+ 3,3%), y continuará en los próximos dos años,  debido particularmente al consumo de las familias y, en menor medida, las inversiones y las exportaciones. Bruselas cree que en 2018 el crecimiento de Eslovaquia alcanzará el 3,8% del PIB, el porcentaje más alto en Europa.
Se espera que la inversión total crezca significativamente en 2017 y 2018, debido principalmente a la industria del automóvil y los grandes proyectos de infraestructura.
Los expertos estiman que las exportaciones, que impulsaron el crecimiento en el año 2016, podrían ralentizarse en 2017, pero se reanudarán en 2018 a raíz de la nueva capacidad esperada en la producción de automóviles, gracias también a los primeros modelos producidos por la planta eslovaca de Jaguar-Land Rover.
Según Bruselas, el crecimiento económico favorecerá la reducción de la tasa de desempleo al 8,7% en 2017 y 7,5% en 2018. El déficit público, que en 2015 fue revisado en un 2,7% del PIB, bajó hasta el 2,2% del PIB en 2016 y bajará ulteriormente hasta el 1,5% en 2017.

Las últimas estimaciones del Banco Central de Eslovaquia (NBS), confirmadas por el Ministerio de Finanzas, prevén para este año el aumento del 3,3% del PIB, que debería alcanzar un 4,0% en 2018 y un 4,4% en 2019 debido al buen comportamiento de las exportaciones, y sobre todo al aumento del consumo de los hogares por el alza del empleo. Según las estimaciones, se espera que la tasa de desempleo disminuya aún más a un 8,4% en 2017 e un 7,6% en 2018.
La deuda pública debería bajar al 1,29% del PIB en 2017, al 0,44% en 2019 y alcanzar un superávit del 0,16% en 2019, de acuerdo con el plan presupuestario estatal aprobado para el próximo año.
En números absolutos, se espera que el déficit público llegue a 2.017 mil millones de euros en 2017 y que la deuda pública bruta disminuya a 49,1% del PIB en 2019.
Como el año pasado, el Ministerio de Finanzas prevé una reserva de 100 millones de euros para cubrir cualquier imprevisto o inversiones en el interés del Estado. Una parte de la reserva debería utilizarse para financiar el incremento del salario de los empleados estatales.
El presupuesto del Estado se basa en las expectativas de crecimiento de la economía eslovaca en un 3,3% en 2017. El Ministro de Finanzas Peter Kažimír prevé que el impacto negativo de Brexit será compensado por mayores exportaciones. Las inversiones deberían ser apoyadas principalmente por el sector de la automoción y las nuevas inversiones públicas.
En sus recomendaciones periódicas, la Comisión Europea pide a Eslovaquia que continúe la ejecución de las reformas y medidas para mejorar el sistema de salud, la recaudación de impuestos, el fortalecimiento de la lucha contra el desempleo, la mejora del entorno empresarial y la simplificación de los procedimientos de contratación pública.

El gobierno está considerando bajar impuestos y tasas

La situación en el mercado laboral de Eslovaquia está cambiando debido a la tasa de desempleo decreciente. Cada vez más empresas se enfrentan a problemas para encontrar trabajadores cualificados. Con el fin de ofrecer a las empresas mejores condiciones para el reclutamiento de nuevos trabajadores, el gobierno está considerando la posibilidad de reducir impuestos y tasas. Esto llevaría teóricamente a las compañías a ser más atractivas en el mercado laboral.
Actualmente, casi la mitad de los costes salariales se van al Estado: un coste empresarial de 1.000 euros, por ejemplo, se traduce en un salario bruto de 740 euros y un sueldo neto de 580 euros.
Entre los 36 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Eslovaquia tiene la carga tributaria más alta. Siendo menores las cotizaciones sociales, la gente tendría un sueldo neto más alto.
En este sentido, el ministro de Trabajo Ján Richter ha anunciado cambios en la legislación: debido a las transformaciones en el mercado laboral y una demanda de mayores salarios, que el empleador debe considerar si quiere permanecer en el negocio, es necesario por parte del gobierno revisar el nivel de impuestos y cotizaciones sociales.

Miles de trabajadores podrían beneficiarse de la nueva situación, afirma Tomáš Malatinský, presidente de la Confederación de Empleadores, quien está convencido de que cada buen empleador reconoce la importancia de pagar de manera adecuada a sus empleados clave.

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Foto:  Pixabay, Archivo BDE, Wizzard

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