El tango europeo en la lucha contra el terrorismo

Kacper Rekawek, Stanislav Matějka, GLOBSEC.
Los gobiernos de Austria, Francia y Polonia han introducido recientemente políticas para mitigar las amenazas terroristas y abordar el creciente número de jóvenes radicalizados en sus países.
Justo cuando los expertos presentan regularmente nuevas formas de abordar la creciente amenaza que enfrenta Europa, los legisladores también desarrollan y proponen nuevas políticas contra el terrorismo. La efectividad de sus esfuerzos combinados para mitigar la amenaza terrorista nunca debe minimizarse. Sin embargo, es difícil encontrar una solución clara y definitiva ya que cada país propone un enfoque diferente: mientras algunos defienden la prevención, otros optan por la protección o el castigo.
Mientras que los legisladores austríacos se centran en el aspecto tecnológico y planifican fortalecer sus herramientas de vigilancia, los franceses han decidido centrarse en la reintegración de los yihadistas que regresan, el aislamiento de los reclusos radicalizados y el entrenamiento de los docentes para detectar signos de radicalización en los estudiantes. Los polacos, por el contrario, están completando una unificación largamente esperada de la estructura de mando de sus unidades de policía antiterrorista. El diferente conjunto de desafíos en cada uno de los países antes mencionados exige enfoques diferentes y todavía no sabemos cuán efectivas serán las nuevas políticas, una vez que se promulguen.

Mientras que el llamado Estado Islámico se está desmoronando como resultado de varias derrotas militares importantes en Irak y Siria, Europa también se está preparando para una ola de yihadistas que regresan con sus familias. Los expertos en terrorismo empezaron a hablar de este tema cuando un gran número de europeos comenzó a incorporarse en masa al ISIS. Algunos países, como Francia, tienen más ciudadanos en estas áreas, mientras que otros, como Polonia, mucho menos. Sin embargo, ambos son cada vez más conscientes de que la amenaza del terrorismo está evolucionando y de que sus contramedidas también deben evolucionar. Pero los combatientes extranjeros que regresan no son el único desafío relacionado con el terrorismo y, en consecuencia, ninguna solución es una solución mágica. El fortalecimiento de las capacidades de lucha contra el terrorismo es esencial y, en muchos casos, esto debería haberse hecho hace mucho tiempo.

La legislación austriaca propuesta aborda el tema de los grupos terroristas y extremistas que usan plataformas de redes sociales para difundir propaganda violenta y radical para radicalizar y reclutar nuevos miembros para su causa. Otro elemento de preocupación es el hecho de que hoy en día uno no necesita ser un gran “conocedor de la tecnología” para aprender a usar aplicaciones de comunicación cifradas para fines de reclutamiento y coordinación. Éstas son cada vez más fáciles de usar, y también lo son para grupos terroristas y extremistas.
En consecuencia, existe un amplio impulso para evitar el abuso de dicha tecnología y utilizar estas herramientas para devolver el golpe. La primera ministra británica, Theresa May, ha pedido a las grandes y pequeñas empresas tecnológicas que contrarresten la propagación de propaganda por parte de grupos radicales como ISIS. Facebook, por ejemplo, respondió a la llamada introduciendo herramientas automatizadas y haciendo uso de la inteligencia artificial para detectar contenido terrorista o extremista y evitar que aparezca en su plataforma. El gobierno del Reino Unido también invierte en el desarrollo de herramientas similares para detectar y eliminar contenido extremista de la web.

La nueva legislación austriaca propone permitir a los organismos de lucha contra el terrorismo y las fuerzas del orden mejorar la videovigilancia en áreas públicas y monitorear los canales de comunicación tales como las redes sociales y las salas de chat encriptadas en las aplicaciones móviles. Los procedimientos que esta legislación propone deben aplicarse en los casos en que los presuntos actos o delitos terroristas se castiguen con una pena de prisión de más de cinco años.

Austria no es el primer país en proponer tales políticas. En 2017, Alemania introdujo una ley que se conoció como “State Trojan”. La legislación permite a las agencias gubernamentales instalar malware en teléfonos inteligentes y computadoras no solo para recopilar metadatos, sino también para leer mensajes y eludir cualquier encriptación. Esto permite que los servicios de seguridad recopilen datos incluso antes de cifrarlos.

Sin embargo, la vigilancia de espacios públicos y aplicaciones de comunicación, como WhatsApp o Skype, es muy controvertida en lo que respecta a la privacidad. Un procesamiento efectivo de todos los datos recopilados a través de dicha vigilancia es un verdadero desafío, y la automatización y la inteligencia artificial, como ya se empleó en Facebook, vienen a la mente como una posible solución. Sin embargo, todavía no hay una respuesta definitiva sobre la forma de abordar el problema. Tal vez el escenario descrito en la película Minority Report, donde el aparato de seguridad es capaz de detectar y prevenir crímenes basados en el conocimiento previo y los datos disponibles, podría no ser tan descabellado.

La lucha en un frente completamente diferente se desarrolla en Francia, el “principal proveedor” de combatientes extranjeros en Europa. El primer ministro Edouard Philippe ha presentado recientemente una iniciativa llamada “Prevenir para proteger”, un conjunto de sesenta medidas para evitar la radicalización y proteger a las comunidades vulnerables a la radicalización. En lugar de centrarse en el aspecto tecnológico, los franceses ven el problema en su sistema penitenciario y educativo. Según los expertos, los yihadistas son muy eficaces en el reclutamiento de delincuentes comunes a través de la predicación en las cárceles. Y dado que las cárceles francesas están extremadamente superpobladas, este hecho representa un verdadero desafío para los próximos años. Las estadísticas oficiales dicen que mientras más de 500 detenidos cumplen una pena de prisión por delitos de terrorismo, se dice que ya se han radicalizado más de mil detenidos. En respuesta a esto, Francia está a punto de realizar pabellones de la cárcel separados para albergar a sus reclusos radicalizados.
El Primer Ministro francés también habló sobre el establecimiento de nuevos centros para la reintegración de los combatientes extranjeros que regresan y sus familias. Sin embargo, una iniciativa similar ya ha sido probada y falló debido a la falta de voluntarios. El centro fue cerrado dentro de un año. En respuesta, el último conjunto de medidas incluye la introducción de cursos para que los maestros descubran signos de radicalización, regulaciones más estrictas en las escuelas islámicas e inversiones en cursos para estudiantes en los que aprenderían a distinguir entre hechos y propaganda.
Polonia, por otro lado, ha decidido hacer cambios significativos en el comando de las unidades policiales especiales encargadas de contrarrestar el terrorismo. Las autoridades polacas están evaluando un proyecto de enmienda a la Ley de policía, preparado por el Ministerio del Interior. La enmienda tiene como objetivo fortalecer la Oficina de Operaciones Antiterroristas responsable de la coordinación, preparación y ejecución de las actividades de lucha contra el terrorismo. La oficina, junto con 16 equipos SWAT locales, constituirá el nuevo servicio de lucha contra el terrorismo encargado de llevar a cabo actividades de prevención y persecución rápidas frente a presuntos terroristas.
Los legisladores austriacos, franceses y polacos sin duda tienen las mejores intenciones cuando preparan leyes para proteger a sus ciudadanos de la amenaza del extremismo y el terrorismo. Ambas son cuestiones complejas que afectan a varias sociedades de diferentes maneras y no tienen soluciones fáciles. A muchos les gusta pensar que la tecnología podría ser la solución a largo plazo. La inteligencia artificial y la automatización utilizadas para la vigilancia de los ciudadanos pueden sonar como un futuro lejano, pero al observar hoy la realidad austriaca, alemana o estadounidense, uno podría argumentar que ya estamos viviendo ese futuro.

La estrategia de aislamiento o desradicalización ha pasado por muchas rondas de prueba. Ahora algunos han decidido agregar la prevención a la mezcla. Mientras tanto, el aparato de seguridad polaco está reorganizando su estructura para ser más efectivo, detectar el problema y tener más éxito en la prevención de los ataques y persecución de los atacantes. Todos estos enfoques parecen relevantes, o al menos vale la pena probarlos. Sin embargo, lo más importante es que todos los esfuerzos nacionales antiterroristas antes mencionados son apoyados y reforzados por la cooperación a nivel de la UE.

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Foto : Pixabay CC0
Territorial control of the ISIS CC BY-SA 3.0 

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