Elecciones en Colombia: victoria de los conservadores, sonoro fracaso de las FARC, la pesada herencia de Pablo Escobar

Domingo, 11 de marzo de 2018: una fecha histórica para Colombia. Por primera vez, los representantes de las FARC, el antiguo grupo revolucionario de inspiración marxista que durante décadas ha luchado contra las instituciones estatales, participaron en las elecciones generales.
Las operaciones de votación se llevaron a cabo regularmente y sin incidentes ni violencia. La abstención superó el 50%.
El partido Centro Democrático del ex presidente Álvaro Uribe, opositor al acuerdo de paz con la guerrilla, obtuvo el mayor número de escaños parlamentarios: 19 en el Senado y 33 en la Cámara – y fue reelegido con más de 860.000 votos, lo que le convierte en el más votado de la historia del país para el cargo de senador.
Sin embargo, el buen resultado del partido conservador no es suficiente para formar una mayoría gubernamental.
Los tres partidos moderados que apoyaron a la coalición del gobierno del presidente Santos mantienen la mayoría de los escaños, con un 43% en el Senado y un 38% en la Cámara.
Los ex guerrilleros revolucionarios de las Farc, encabezados por Rodrigo Londoño (“Timochenko“), mantuvieron el acrónimo, pero cambiaron el nombre en Fuerza Revolucionaria Popular Alternativa. Una operación de “maquillaje político” que no funcionó, dado que los resultados de las elecciones confirman apenas 51.011 votos para el Senado (0,34 % del total) y 32.076 en la Cámara de los Representantes (0,22%).
El ataque del mes pasado contra la camioneta de Timochenko – aunque se ha desmentido por el mismo lider de las FARC – demuestra aún más la falta de apoyo popular a los antiguos guerrilleros.
A pesar del fracaso electoral, la FARC contará con diez asientos en el Congreso (cinco en el Senado y cinco en la Cámara), garantizados durante dos legislaturas consecutivas en virtud del acuerdo de paz firmado en 2016 por el presidente Juan Manuel Santos, ganador del Premio Nobel de la Paz.
Cabe destacar el ingreso al Senado del número dos de la antigua guerrilla, Iván Márquez, y Sandra Ramírez, viuda de Manuel Marulanda, el fundador de las FARC.
La votación indica que los ciudadanos colombianos todavía están divididos sobre el tema, también porque en más de 50 años de guerrilla se calcula que las FARC han causado la muerte de más de 250 mil personas, el desplazamiento interno de 7,7 millones de personas por la violencia relacionada con el conflicto y fueron responsables de 27.000 secuestros, según el Informe Mundial 2018 de la organización internacional no gubernamental Human Rights Watch.
Aunque la mayoría de los observadores internacionales aprobaron la firma del acuerdo de paz con las FARC, el tema en Colombia sigue siendo muy controvertido. La principal crítica que los ciudadanos expresaron en el referéndum del 2 de octubre 2016 se refiere a la decisión de otorgar inmunidad a los ex guerrilleros y permitirles participar en la vida política. Una reciente encuesta de Invamer ha revelado que casi el 70% de los colombianos piensa que el acuerdo de paz se ha implementado de manera no adecuada.
Los colombianos también han elegido los candidatos para las elecciones presidenciales que se celebrarán el 27 de mayo de este año: el conservador Ivan Duque, crítico del acuerdo de paz y representante del Centro democratico, y Gustavo Petro, ex alcalde de Bogotà y ex miembro del ahora disuelto movimiento rebelde 19 de Abril (M-19), representante de Colombia Humana, símbolo de la revuelta antiestablishment.
Ni el presidente en funciones Santos ni Uribe pueden volver a postularse a la presidencia, porque la constitución colombiana prohíbe un tercer mandato consecutivo.
Con motivo de las elecciones, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que ha suspendido las negociaciones de paz con el Gobierno, declaró un alto el fuego unilateral.
Precisamente la estrategia para negociar con el segundo grupo más grande del país y la la implementación del acuerdo de paz constituyen problemas cruciales que Colombia tendrá que enfrentar tras las elecciones, además de la corrupción, el crecimiento más equitativo, el desempleo, el terrorismo y la seguridad.

Las FARC y la pesada herencia de Pablo Escobar

El antecedente de violencia de las FARC hace reflexionar sobre los errores estratégicos de Pablo Escobar en su incursión en el campo de la política.
El ex jefe del célebre Cartel de Medellín, después de haber ganado millones de dólares a través del trafico de cocaína, se convirtió en miembro de la cámara baja del Congreso, soñando con la presidencia de Colombia.
Escobar fue exponente del llamado “narcopopulismo” una especie de ‘Robin Hood’ latinoamericano que suministraba obras sociales y bienes públicos a los habitantes más pobres de Medellín.
Con esa estrategia Escobar buscaba ganar apoyo popular y pretendía limpiar el origen ilegal de sus recursos ante el gobierno y la opinión pública. Sin embargo, Escobar siguió siendo un narcotraficante que introdujo el narcotrafico incluso en el Congreso y por eso fue denunciado por el Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla y expulsado del Congreso en 1984. Su carrera política terminó de inmediato.
Gracias al acuerdo de paz y la amnistía, los líderes de las FARC han logrado mucho más que Escobar y no tienen tales preocupaciones. Podrán participar legalmente en la vida política.
Sin embargo, la dramática caída política de Escobar siempre permanece como una severa advertencia.

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Foto: Verino 77 (CC BY-SA 2.0)
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Colombian National Police (public domain)

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