Eslovaquia cae 10 puestos en “2018 World Press Freedom Index”

“El Índice Mundial de Libertad de Prensa 2018, compilado por Reporteros sin Fronteras (RSF) refleja la creciente animosidad hacia los periodistas. La hostilidad hacia los medios y los esfuerzos de los regímenes autoritarios por exportar su visión del periodismo representan una amenaza para las democracias”. Asi resumió en un comunicado de prensa RSF, que tiene su sede en París y es una ONG independiente con estatus consultivo ante las Naciones Unidas, la UNESCO, el Consejo de Europa y la Organización Internacional de la Francofonía (OIF).
El Índice Mundial de Libertad de Prensa, publicado anualmente por RSF desde 2002, mide el nivel de libertad de los medios en 180 países, incluyendo el pluralismo, la independencia de los medios, el entorno y la autocensura, el marco legal, la transparencia y la calidad de la infraestructura que respalda la producción de noticias e información. El índice solo se ocupa de la libertad de prensa y no mide la calidad del periodismo.
El indicador global y los indicadores regionales se calculan sobre la base de los puntajes asignados a cada país a partir de las respuestas a un cuestionario en 20 idiomas enviado a organizaciones asociadas y a sus 130 corresponsales en todo el mundo, así como a periodistas, investigadores, juristas y activistas pro derechos humanos.
El cuestionario presenta preguntas sobre ataques directos a periodistas y medios de comunicación, así como otras fuentes indirectas de presión contra la libertad de expresión.
En su informe anual RSF señala que la atmósfera de odio es cada vez más palpable no solo en países autoritarios como Turquía y Egipto.
En Europa, donde el nivel de libertad de prensa es el más alto, el indicador regional ha empeorado este año. Cuatro de las cinco mayores caídas de este año en el Índice se registran en países europeos: Malta, República Checa, Serbia y Eslovaquia.
La lenta erosión de la libertad de prensa y la violencia verbal de los políticos contra los medios están aumentando cada vez más en las democracias europeas. En la República Checa el presidente Miloš Zeman apareció en una conferencia de prensa con un Kalashnikov falso “para los periodistas”. En Eslovaquia, el ex primer ministro Robert Fico llamó a los periodistas “sucias prostitutas antieslovacas” y “hienas idiotas”, y el reportero investigativo Ján Kuciak fue asesinado a tiros en su casa en febrero de 2018, cuatro meses tras el asesinato de Daphne Caruana Galizia en Malta.
El asesinato de Kuciak y su novia Martina Kušnírová desencadenó un terremoto político sin precedentes en Eslovaquia y conmocionó a la comunidad internacional.

Kuciak, colaborador del sitio web Aktuality.sk, estaba investigando sobre los vínculos entre la mafia italiana y el partido Smer-SD que encabeza la coalición gobernante, y la supuesta malversación de fondos de la UE.
“Los periodistas de Eslovaquia están cada vez más expuestos a todo tipo de acoso, intimidación y abuso”, señala el informe de RSF. El asesinato de Kuciak ha revivido las preguntas sobre las desapariciones inexplicables de dos periodistas, en 2008 y 2015, y ha reabierto el debate sobre la libertad y la seguridad de los periodistas.
Los medios de comunicación eslovacos pertenecen a compañías de medios internacionales que han sido adquiridas por oligarcas locales “cuyos principales intereses comerciales se encuentran fuera del periodismo”, señala el informe de RFS. La cadena pública de televisión y radio RTVS que se habia convertido en un símbolo del periodismo en los últimos años, ahora también está amenazada. Su director general desde agosto de 2017 suspendió el único programa de periodismo investigativo en Eslovaquia.
En el país “la difamación se castiga con hasta ocho años de prisión según una disposición del código penal que los políticos siguen utilizando para presentar denuncias contra periodistas y medios de comunicación”, concluye el informe de RFS.

Índice mundial de la libertad de prensa de 2018:
Clasificación de Eslovaquia: puesto 27 (-10 en comparación con 2017)
Puntuación global: 4,75 (15,51 en 2017)

Fuente: RFS 

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 Foto: Za slušné Slovensko, Rudolf Baranovič (FB), Pixabay CC0

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