Guernica: 80 años del bombardeo

Hoy se cumplen 80 años de la llamada “Operación Rügen”, en el transcurso de la Guerra Civil Española.
El 26 de abril de 1937 era una tarde de mercado en Guernica, la ciudad conocida por el roble sagrado. Aquí desde la Edad media se reunían los representantes del pueblo vasco. Aquí, desde el reinado de Isabel de Castilla hasta el 1876, los representantes de la corona española renovaban cada dos años el juramento de respetar las libertades vascas.
Guernica, símbolo de los viejos fueros vascos, fue bombardeada durante más de tres horas por los Junker Ju 52, los Heinkel He 51 y los Dornier Do 17 de la Legión Cóndor, los Savoia-Marchetti S.81 Pipistrello y los Fiat CR 32 de la “Aviazione Legionaria Italiana”.
Fue un ensayo de guerra totalitaria, el primer ejemplo de uso de armas de destrucción masiva.
El Comandante de la Legión Cóndor era el teniente coronel Wolfram von Richthofen, primo de Manfred, el histórico aviador de la Primera Guerra Mundial más conocido como el Barón Rojo. El grupo estaba formado por cuatro escuadrillas de bombardeo experimental, escoltadas por cazas al mando del teniente Gunther Lützow y la participacion de cierto número de aviones de caza italianos.
Durante el primer ataque las bombas cayeron en los alrededores del puente y la estación de trenes. Todo fue destruyido en pocos minutos: las viviendas, el ayuntamiento,  el teatro y la iglesia de San Juan…
A las 6 de la tarde se produjo el bombardeo más intenso a cargo de aviones alemanes, que descargaron sobre la población un diluvio de bombas medianas de 250 kg, ligeras de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios rellenados de aluminio de óxido de hierro.
Las últimas acciones del ataque se produjeron en 15 minutos, entre las siete menos cuarto y las siete de la tarde. Diez cazas realizaron ametrallamientos disparabando en vuelo rasante a las personas que huían.
El gobierno vasco dio una cantidad oficial de víctimas de 1.645 muertos y 889 heridos, pero no hay registros de muertos y probablemente nunca habrá.

Las motivaciones del masacre de Guernica han sido objeto de polémica durante mucho tiempo. En el pueblo, antes del ataque, vivían unas 5000 personas, almas indefensas, y había tres fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación, pero ningún tipo de defensa antiaérea. Se dijo que el objetivo de la operación era la destrucción del puente. Sin embargo, tanto el puente como la fábrica de armas resultaron intactos y el ejército vasco que acampaba cerca de Guernica no fue siquiera tocado por el ataque.
La mayoría de los historiadores afirman que la intención del bombardeo fue destruir la ciudad y llevan como prueba la combinación de bombas explosivas e incendiarias y el ametrallamiento de la población. Todo eso no era necesario para la simple voladura de un puente.
“La muerte de Guernica” fue un crimen por razones politicas, no solamente militares. El general Francisco Franco quería castigar a los vascos por alinearse con la República. La Aviación Legionaria Italiana necesitaba una victoria después de la derrota de Guadalajara. Los comandantes alemanes querían demostrar a Hitler el poder de la aviación para incrementar la influencia de Goering, el “número dos” del régimen, en el Führer. Por ello el bombardeo indiscriminado contra el pueblo vasco se convirtió en el banco de pruebas de la ya cercana segunda Guerra Mundial. En los juicios de Núremberg Goering, declaró: “La guerra civil española dio una oportunidad de poner a prueba a mi joven fuerza aérea, así como para que mis hombres adquirieran experiencia.”
El tema de debate por parte de los historiadores es si los alemanes actuaron por su cuenta o el bombardeo fue responsabilidad de Franco y sus generales.
Según la reciente tesis del historiador y economista Ángel Viñas, es imposible que los alemanes actuaran por su cuenta, pero ni Franco ni los nazis pensaban que el bombardeo de Guernica iba a provocar semejante indignación internacional.
La repercusión internacional fue inmensa. Trastornado por este masacre, Pablo Picasso realizó uno de los cuadros clave de la pintura contemporánea, una obra considerada como un icono antibélico. El bombardeo de Guernica, gracias al arte del gran maestro, se ha convertido en un símbolo de los horrores de la guerra para todo el mundo.

Gritos de niños, gritos de mujeres, gritos de pájaros, gritos de flores, gritos de árboles y de piedras, gritos de ladrillos, de muebles, de camas, de sillas, de cortinas, de cazuelas, de gatos y de papeles, gritos de olores que se arañan, gritos de humo, de los gritos que cuecen en el caldero y de la lluvia de pájaros que inunda el mar que roe el hueso y se rompe los dientes mordiendo el algodón… (Pablo Picasso, Sueño y mentira de Franco, 1937)

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Foto: Bundesarchiv CC-BY-SA 3.0, Finnish Do 17Z
Cerro Mijares CC BY 2.0

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