“La vida es un milagro: para ser feliz encontrad el tiempo para vivir”

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José Pepe Mujica creció en una pequeña casa de campo en las afueras de Montevideo. Hijo de una mujer de orígenes ligures, aprendió a cultivar flores, amar su tierra – Uruguay – y su gente, a luchar por la libertad. Conoció la pobreza, la guerrilla de los Tupamaros, la cárcel durante 14 largos años, la tortura y el confinamiento solitario.
Usa palabras simples Pepe, asi lo llama todo el mundo, y conserva un alma amable, incluso cuando tuvo que reunirse con la Jefatura del Ejército, los mismos que le habían impuesto la cárcel en régimen riguroso. En esa ocasión, trató con suavidad y comprensión a los generales y se ganó la confianza, convencido de que el sufrimiento del pasado debe servir para construir la felicidad del futuro.
Incluso después de convertirse en presidente de Uruguay, Pepe se negó a vivir en el palacio presidencial, prefiriendo permanecer en su pequeña casa en el campo. Nunca quiso cambiar su viejo coche, porque “sigue funcionando bien.” Donaba el 90% de su salario a la fundación que creó para ayudar a los pobres.
Al final de su mandato presidencial, volvió a vivir en su casa de campo, cultivando y vendiendo flores.
Un Mandela latinoamericano y un iluminista del siglo XX, José Pepe Mujica en los cinco años como presidente de Uruguay fue capaz de dar un giro a su país. “La oveja negra al poder” ha sido llamado, por su aversión a la arrogancia del capitalismo. En un famoso discurso dijo que el poder y la política deben servir para hacer más felices las personas.
El libro “La felicidad al poder” trata precisamente este tema, muy querido para el octogenario ex presidente. “La búsqueda de la felicidad” para él comienza con la simplicidad en la vida, que consiste en encontrar el tiempo para vivir. “Es crucial defenderse de los ataques de mercado”, dice. “Si no puedo cambiar el mundo, puedo cambiar mi conducta personal y puedo cambiar esforzándome en la búsqueda de la felicidad”.
“Tú eres libre no si tienes mucho dinero, sino sólo si tienes el tiempo para hacer lo que te gusta.” “Todos los seres humanos son libres, pero es crucial que utilicen su libre albedrío. Por ejemplo, cuando trabajo, porque necesito, no soy libre. Sin embargo, cuando hago algo que me gusta, entonces, sí, soy libre “.
La cultura dominada por el capitalismo nos trae soledad e infelicidad. Hay una peligrosa contradicción inherente al capitalismo: “Por un lado, nos permite disponer de un mayor grado de bienestar y vivir un poco más, al mismo tiempo, también nos trae muchos elementos negativos, como lo demuestran los datos sobre suicidios en el mundo”.
“Yo consumo lo necesario, pero no acepto el derroche. Porque cuando compro algo no lo compro con el dinero, sino con el tiempo de mi vida que ha servido para ganarlo. El derroche sirve a la acumulación capitalista, que requiere la compra continua “.
“La vida es un milagro, estar vivo es un milagro. Y no podemos vivir oprimidos por el mercado que nos obliga a comprar, una y otra vez. Porque no pagamos con el dinero, sino con el tiempo de nuestra vida”.

“El discurso más bello en el mundo”:
https://www.youtube.com/watch?v=UylyONOa8Hg

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Foto: Pixabay

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