Los países del grupo de Visegrado no quieren ser el “basurero” de Europa

La próxima semana se llevará a cabo en Varsovia una cumbre extraordinaria de los líderes de Eslovaquia, República Checa, Hungría y Polonia para discutir el tema de la calidad de los alimentos de marca internacional que se venden en el área de Visegrad.
En la próxima reunión de los ministros de Agricultura de la UE, Eslovaquia y Hungría discutirán los resultados de los análisis efectuados en un determinado número de los mismos alimentos comprados en Austria, Eslovaquia y Hungría.
La Administración Estatal de Veterinaria y Alimentos (ŠVPS) examinó 22 tipos de alimentos: productos lácteos, carne y pescado, chocolates, productos horneados, queso y bebidas. Casi la mitad resultaron de menor calidad en la composición y sabor, con minor cantidad de materia prima y mayor presencia de conservantes, colorantes y edulcorantes.

Los primeros ministros de Eslovaquia y Hungría han comentado duramente. Según Robert Fico, “es inaceptable que las multinacionales importen a los países poscomunistas productos de calidad inferior en comparación con los que se venden en el mismo envase en Europa Occidental”.
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha llamado la cuestión “el mayor escándalo en el pasado reciente”.
El Ministro de Agricultura de la República Checa, Marian Jurecka, dijo que la gente está cansada de ser el “basurero de Europa”.
Hay una gran presión de las empresas multinacionales, pero tenemos un solo mercado europeo y un solo consumidor, así que es incorrecto crear dos grupos de consumidores.
Eslovaquia pedirá a la Comisión Europea que se prohiban dobles criterios de venta que pueden poner en peligro la salud de las personas. Hoy en día las empresas multinacionales pueden adaptar sus productos a diferentes mercados porque no hay ninguna obligación de vender productos idénticos en todos los países de la UE, sólo respetar la legislación de la UE en materia de etiquetado y seguridad.
La Cámara de Alimentos Eslovaca (PKS), por su parte, sostiene que los productos que se venden en Eslovaquia son de la misma calidad que los que están disponibles en 15 países de la UE.
Dura la reacción de las empresas del sector alimentario involucradas: una grande cadena de distribución pone en duda la selección de los alimentos analizados, afirmando que los inspectores no han probado el mismo producto. Otras compañías aseguran que los ingredientes son los mismos para todos los mercados, independientemente del país o cliente, y por eso piden al Ministerio de Agricultura que publique los registros de las pruebas para comentar los métodos utilizados y los resultados.

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Foto: Pixabay

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