“Socialismo con rostro humano”: 25 años de la muerte de Alexander Dubček

Hace 25 años, el 7 de noviembre de 1992, falleció trágicamente en un accidente de tráfico Alexander Dubček, uno de los principales protagonistas de la Primavera de Praga.
Alexander Dubček nació en 1921 en la aldea eslovaca de Uhrovec. Su familia emigró a la república soviética de Kirguizia y regresó a Checoslovaquia en 1938. Gracias a la ayuda del padre Stefan, encargado de fortalecer los cuadros del partido comunista en la clandestinidad, en 1939 pudo ingresar en el Partido Comunista Checoslovaco, donde su ascenso en la jerarquía fue rápido.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Dubček organizó el levantamiento nacionalista eslovaco contra las tropas alemanas y fue herido dos veces en combate de su unidad partisana en los montes Tatra.
En 1949 fue nombrado secretario de distrito del Partido en Trenčín y en 1951 fue elegido miembro del Comité Central y diputado de la Asamblea Nacional. Estudió Derecho en la Universidad Comenius de Bratislava. Con estas credenciales comunistas, entre 1955 y 1958, fue admitido en la Escuela Superior de Mandos del Partido en Moscú, en la que creció su fascinación por Rusia.

Bajo el proceso de desestalinización iniciado con el XX Congreso del PCUS en 1956, Dubček protagonizó una carrera meteórica hacia al cargo de primer secretario del Partido Comunista Checoslovaco. Comenzó así un programa de reformas políticas y económicas, con el objetivo de limpiar el socialismo de sus adherencias soviéticas, democratizar el Estado y las estructuras internas del Partido, abrir el país a las potencias occidentales.
El sueño de un “socialismo con rostro umano” significaba la liberación económica, la creación de un sistema pluripartidista, la autonomía e independencia de los sindicatos, el reconocimiento del derecho de huelga y la igualdad entre checos y eslovacos, la libertad de culto, la creación artística y la investigación científica.

El 21 de agosto de 1968 este sueño de reforma se acabó abruptamente. Los carros de combate soviéticos del Pacto de Varsovia se abrieron paso en las calles de Praga. Dubček y otros cinco miembros del Presidium fueron secuestrados por la policía soviética de ocupación y llevados a Moscú.
Antiguos colaboradores le tacharon de traidor y agente de la CIA. Dubček fue destituido y sufrió humillaciones durante veinte años, totalmente aislado y vigilado por la policía secreta. De regreso a su patria, vivía marginado en Bratislava como un jubilado del departamento forestal del Ministerio de Agricultura, calumniado por la prensa oficial y considerado un viejo iluso.

En 1974, salió a la luz una carta abierta dirigida a la Asamblea Federal en la que Dubček criticaba las posiciones políticas del partido y denunciaba los abusos de poder del primer secretario Gustáv Husák.
La historia le dio la razón. Durante la Revolución de Terciopelo Dubček fue aclamado en la Plaza Letná de Praga por miles de compatriotas. Después de la caída del régimen comunista, fue rehabilitado y elegido presidente del Parlamento Federal de Checoslovaquia. Se esperaba que tras la división de Checoslovaquia en dos países independientes, Dubček asumiera la presidencia de Eslovaquia en 1993.
El 1 de septiembre de 1992 un grave accidente de automóvil puso fin a la vida del “ primer comunista noble”. Posteriores especulaciones apuntaron a un asesinato por la KGB rusa.

Alexander Dubček encarnó la tragedia histórica de los comunistas centroeuropeos atrapados entre la realidad impuesta y la conciencia. Tuvo siempre un gran ideal, fue un hombre sensible y tolerante, dispuesto siempre a escuchar a los demás, con una extraordinaria capacidad de acercarse al pueblo. Y el pueblo dio su pleno apoyo al inspirador del cambio democrático.
El hijo de un obrero migrante sigue siendo un símbolo de la lucha por la libertad y el cambio democrático en la Checoslovaquia de los años 60…
“un período complicado a la vez que emocionante, que requiere de nosotros la solución de un sinnúmero de cuestiones de suma importancia. Lo que más necesitamos todos, para cumplir esas tareas es, por tanto, tranquilidad, tranquilidad y tranquilidad”.
       Alexander Dubček, 21 de agosto de 1968.

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Foto: Alexander Dubček (Facebook)

Buongiorno Slovacchia

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