Eslovaquia pierde una posición en el Índice de Percepción de la Corrupción 2020

Eslovaquia perdió una posición en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2020, publicado el pasado 27 de enero por la organización no gubernamental Transparencia Internacional.

Eslovaquia ocupa el lugar 60 de los 180 países y territorios examinados en el estudio, que evalúa nueve áreas en colaboración con varios organismos. La metodología utiliza las opiniones expresadas sobre la corrupción por empresarios locales, inversionistas extranjeros, consultores, politólogos y expertos en materia de transparencia.

Entre las razones de la caída significativa de Eslovaquia en varios subíndices, el director de Transparency International Slovensko, Gabriel Šípoš, destaca las escasas medidas anticorrupción del gobierno anterior, liderado por Peter Pellegrini.
El primer ministro actual, Igor Matovič, tiene un objetivo muy ambicioso: hacer que Eslovaquia suba 20 lugares en el índice que se publicará el próximo año.
La coalición gobernante, de hecho, ha incluido en su programa la mejora de 20 posiciones de Eslovaquia en el ranking antes del final de su mandato.

“Una deficiencia fundamental de los gobiernos anteriores fue el fracaso en la captura de peces grandes”, se lee en en la página Facebook de la organización eslovaca. El número de enjuiciamientos por delitos de corrupción aumentó en más de un tercio en 2020 y el número de casos llevados a los tribunales aumentó hasta la mitad alcanzando la cifra más alta en los últimos diez años.

El entorno anticorrupción del gobierno ha permitido a la policía o la fiscalía la detención de personas hasta ahora “intocables”, como empresarios controvertidos y altos funcionarios públicos. En muchos casos, la selección del personal en puestos clave de la administración pública se ha convertido en un proceso más transparente.
Sin embargo, la transparencia todavía no puede considerarse una costumbre habitual en el país.

Entre las medidas encaminadas a reducir el alcance de la corrupción o conductas poco éticas, Šípoš señala la reforma del poder judicial, las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos y el acceso de los ciudadanos a la información.

Sin embargo, cabe destacar la falta de una “cultura política superior” que muestre respeto por la democracia al aceptar la crítica de los medios de comunicación y los expertos con opiniones diferentes a la de los ministros o parlamentarios.
Šípoš ha estigmatizado la incapacidad de los políticos de enfrentarse a las consecuencias del plagio de sus tesis, lo que representa un incumplimiento grave de la promesa electoral de castigar la mala praxis, independientemente de la afiliación política.
El nombramiento de varios funcionarios gubernamentales todavía muestra signos de clientelismo partidario, en opinión de Šípoš, quien también ha criticado el reciente proyecto de ley que reduce la transparencia en la instalación de comisiones públicas y el hecho de que la Oficina de protección de denunciantes sigue operando de forma inadecuada.

Solo cuatro países miembros de la UE se sitúan por debajo de Eslovaquia en el índice: Croacia, Bulgaria, Hungría y Rumanía.
Las primeras dos posiciones están ocupadas por Dinamarca y Nueva Zelanda, mientras que Somalia y Sudán del Sur muestran el peor índice de percepción de la corrupción.
El índice 2020 revela que la corrupción está socavando los sistemas sanitarios y contribuyendo al retroceso democrático durante la pandemia de Covid-19. «Los países con buenas puntuaciones en el índice, se lee en el informe, «invierten más en sanidad, tienen más capacidad de proporcionar cobertura sanitaria universal y son menos propensos a vulnerar las normas e instituciones democráticas o el estado de derecho.»

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Foto: Transparency International Slovensko (Fb)

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