“Guerra y pan”: ¿habrá escasez y subida de precios?

La semana pasada el ministro de Agricultura, Samuel Vlčan, discutió con los representantes de productores de cereales, molineros y panaderos sobre la situación de este sector en relación con el conflicto militar en Ucrania.
Los productores y panaderos informaron que las reservas de trigo van disminuyendo. Sin embargo, según el Ministerio hay capacidad suficiente para producir harina tanto para el mercado interior, como para la exportación. Lo más probable es que la baja producción esté asociada con tecnologías obsoletas o la alta intensidad energética, pero no tiene ninguna relación con la guerra en Ucrania o la pandemia de Covid-19, explicó el ministro Vlčan.

Ciertamente faltará una parte de la producción mundial de granos debido al conflicto militar, ya que Rusia y Ucrania juntos proporcionan más de un tercio de las exportaciones mundiales de cereales. Sin embargo, no hay razón para entrar en pánico, advierte Vlčan, quien explicó que Eslovaquia ha acumulado suficientes existencias de granos y también se espera una sobreproducción en la cosecha de trigo este año.

No obstante, la Asociación de Panaderos, Pasteleros y Reposteros de Eslovaquia (SZPCC) advierte de que el riesgo de no lograr producir la cantidad necesaria, podría repetirse en dos meses. Gracias al ajuste de los precios de venta, las tiendas tendrán suficientes productos de bollería y pan fresco, pero sin la ayuda del Gobierno y sin medidas compensatorias se producirá el mismo estancamiento.

En los primeros tres meses de 2022, el sector experimentó la peor recesión económica de los últimos 10 años, señala Milan Lapšanský, presidente de la Junta Directiva de SZPCC. Esta situación no cambiará radicalmente y en dos meses, dependiendo de la evolución del mercado y de la guerra, habrá que reevaluar los precios del pan y los productos de panadería, dadas las enormes y descontroladas exportaciones de harina y la subida de los precios del trigo, que han alcanzado el nivel récord de unos 600 euros la tonelada.
Según Lapšanský, mientras en los países vecinos se han tomado medidas para mantener y apoyar la producción de alimentos, el gobierno de Eslovaquia no interviene en el aumento de los precios, que también se ven afectados significativamente por los costos más altos del combustible.

Levente Varga, director de la empresa Molinos Eslovacos, también cree que el principal problema no es el de las reservas de harina, que resultan suficientes para varios meses, sino el precio, que se ha duplicado en los últimos años y podría seguir subiendo en los próximos meses.

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Foto: Couleur CC0
 

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