Ha comenzado el viaje apostólico del Papa Francisco a Eslovaquia

El domingo 12 de septiembre por la tarde, el Papa Francisco llegó a Bratislava, donde inició su viaje apostólico de cuatro días. Además de la capital, también visitará Košice, Prešov y Šaštín, donde presidirá la Santa Misa.
En el aeropuerto M.R. Stefanik fue recibido por las más altas autoridades del Estado – la presidenta Zuzana Čaputová, el primer ministro Eduard Heger, el presidente del Parlamento Boris Kollár y el alcalde de la capital Matuš Vallo -, así como por los obispos eslovacos.
El grupo folclórico Lúčka de Vazec ofreció al Papa pan y sal, los regalos tradicionales de la hospitalidad eslava.

«En diciembre me invitaste a Eslovaquia y hoy cumplo esta promesa», fueron las primeras palabras que el Santo Padre dirigió a la presidenta Čaputová, quien subrayó el profundo significado del viaje del Papa «en el tiempo que vivimos, marcado por el dolor, la tristeza y la división de la sociedad”. «Su llegada puede ser realmente útil para la unión, la reconciliación y la paz», agregó la Jefa de Estado.

El primer ministro Heger también destacó la importancia del mensaje de paz, humildad, respeto a la dignidad humana que el Papa dejará en Eslovaquia. «Nos ayudará a recuperarnos y mirar hacia adelante», agregó Heger. Este viaje podrá hacer una valiosa contribución para «calmar a la sociedad que actualmente está muy dividida», dijo el presidente del Parlamento, Boris Kollár.

Tras su llegada, el Santo Padre El Santo Padre se reunió en la Nunciatura Apostólica con los miembros del Consejo Ecuménico que animó a continuar por el camino ecuménico, precioso tesoro al que no deben renunciar. Luego, tuvo lugar un encuentro de forma privada con los miembros de la Compañía de Jesús.

Durante el encuentro en el palacio presidencial, la presidenta Čaputová también ofreció al Papa Francisco pan y sal, regalos que tienen un profundo valor simbólico.
De hecho, el pan se menciona en las oraciones de los primeros cristianos como símbolo de unión, vida, trabajo y buenas obras. El pan, horneado en una panadería de Trnava, fue donado en una canasta de mimbre tejida por el maestro del arte popular Pavol Vrtich de Nové Mesto nad Váhom.

La presidenta también donó al Santo Padre el libro «Restauración» de la pintora académica Mária Bidelnicová, dedicado a la restauración de monumentos sagrados y tesoros artísticos que dan testimonio de la fe de los antiguos maestros.

La presidenta Čaputová quiso donar al Papa Francisco, con quien comparte el interés en proteger el medio ambiente y la preocupación por los riesgos asociados con el cambio climático, una estación de carga de la startup eslovaca AgeVolt en Bratislava. La estación, construida en parte con materiales reciclados, se podrá utilizar en el Vaticano para recargar coches eléctricos.

Además, la Jefa de Estado apoyará la iniciativa de la Comisión Vaticana para el Covid-19 y el Fondo Pontificio Misionero con la donación de dispositivos y equipos médicos para ayudar a los países más pobres de África, Asia, América Latina y Oceanía, así como personas sin hogar y otros grupos marginados.

Por su parte, el Papa Francisco entregó a la presidenta una medalla pontificia que representa a la Virgen María de los Siete Dolores, patrona de Eslovaquia. En la parte inferior del logotipo figura el camino hacia la cruz, dentro de un corazón, que recuerda el amor a Jesús de San José y la Virgen María. Las siete estrellas se refieren al nombre de la Virgen María según la tradición popular: «Nuestra Señora de los Siete Dolores».

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Foto: Zuzana Čaputová (Fb)
prezident.sk

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