“Los idiomas son claves para el desarrollo individual”: entrevista a la Escuela Sonder (1ª parte)

Stanka Somorová y Sergio Salgado, fundadores de la Escuela de Español e Inglés Sonder en Spisská Nová Ves, nos cuentan su experiencia en la enseñanza de idiomas, los métodos que utilizan con sus alumnos y los tipos de cursos que ofrecen a quienes necesitan aprender una lengua extranjera por razones de trabajo o simplemente quieren mejorar su capacidad de comunicarse con los demás, en cualquier parte del mundo.

Sergio Salgado (Sevilla) es licenciado en Filología Inglesa y Español por la Universidad de Sevilla, y licenciado en Arte Dramático por la ESAD de Sevilla y Madrid. Ha sido profesor de Inglés, Drama y Proyectos en el Mirabal International School por 10 años. Además, ha trabajado como Formador Internacional con la Fundación Maecenas y como profesor del Posgrado «Innovación y Metodología aplicadas a la educación» de estas asignaturas para la Universidad de la Salle (Madrid). También es director y dramaturgo de su Compañía de Teatro «Tercio Sentido producciones».

Stanka Somorová (Spišská Nová Ves) es licenciada en Filología Inglesa y Eslovaca por la Universidad Comenius de Bratislava. Tiene un master en «English Applied Linguistics» por la Universidad de la UNED en Madrid y el Certificado de Inglés Proficiency (C2) en Inglés y Español (C1). Ha trabajado como Asistente de Idiomas en un Instituto de Secundaria en Madrid, como Project Manager para una empresa de Traducción en España y como profesora de inglés en el Mirabal International School.

P. Stanka y Sergio tienen en común el estudio de la filología inglesa. ¿Qué fue lo que más os atrajo de esta materia?

P. (Sergio) A mí personalmente me cautivó mi primer profesor de inglés en primaria, hace ya… unos cuantos años, y todavía me hace sonreír darme cuenta, una vez más, de cómo lo más grotesco te puede llevar a lo más bello. Recuerdo que me dijo algo como: «Sergio, tú nunca vas a aprender inglés, se te da mal esto de los idiomas. Acéptalo, es así». Y así, 35 años después estoy en Eslovaquia, en Spisská Nová Ves dirigiendo Sonder, una Escuela de Español e Inglés, tras muchos años de experiencia como profesor de idiomas y Formador Educativo Internacional. Por eso, allá donde estés, Alfredo, y sin todavía saber si era tu manera alegórica de motivarme o si simplemente tuviste un mal día: ¡Gracias!

(Stanka) Me acuerdo una vez escuchando la radio, una presentadora estaba haciendo una entrevista a un alemán y a un inglés, hablando perfectamente en ambos idiomas y traduciéndolo simultáneamente a eslovaco. Me quedé asombrada y me dije a mí misma que un día dominaría por lo menos dos idiomas extranjeros. Hasta el último momento en el instituto dudaba entre Filología Inglesa y Psicología, pero al final la vida me lo puso bastante fácil porque solo conseguí apobar los exámenes para estudiar inglés. Siempre me han gustado los idiomas. Con ello tengo la libertad de elegir noticias, buscar información en internet, poder expresarme y explorar diferentes países, sus culturas y entender de primera mano a su gente.

P. Y otra cosa en común es la pasión por la enseñanza. En vuestra opinión, ¿la docencia puede considerarse una verdadera “vocación”?

R. (Sergio) Para mí resulta evidente que no ejercemos esta actividad solo por tener dinero o un buen puesto de trabajo. Aunque sí quiero aprovechar esta oportunidad que nos brinda “Buenos días Eslovaquia” para reconocer abiertamente que los profesores también comemos tres veces al día.
Y ahora poniéndonos un poco más serios, en mi caso siempre tuve dudas entre ser actor y escritor de teatro, o ejercer como profesor de idiomas. Una vez estudié las dos carreras entre Sevilla y Madrid, y habiéndolo puesto en práctica hasta hoy día, debo decir que escribir teatro y enseñar idiomas es «mi forma de sentirme vivo». Mi compañía de teatro “Tercio Sentido” y nuestra Escuela Sonder son dos cosas que, ahora que mi abuela ya no puede decirlo por mí, se me dan bastante bien y me hacen sentir como pocas cosas en la vida. Yo nunca he trabajado de actor, o de director, o escribiendo un texto, o impartiendo clases, o viajando por centros educativos de todo el mundo compartiendo con mis colegas profesores las metodologías más innovadoras en la educación. Yo he hecho todo esto con el altruista egoísmo de mi propia felicidad. Como diría Sir Ken Robinson en “El Elemento”, libro que recomiendo: «Hacer lo que nos gusta nos llena de energía y nos llena de vitalidad».
(Stanka) La enseñanza es trabajar con personas, si no te gusta y lo haces sólo por el dinero, llega el momento en que te cansas. A mí me encanta estar con personas que están deseando aprender algo nuevo, vienen con las ganas de trabajar y aunque muchas veces dicen que es muy difícil o que sus cabezas no dan para más, se esfuerzan para cumplir sus sueños. Cuando ves el progreso de la gente, sus caras sonrientes cuando de repente entienden canciones en la radio o pueden mantener una conversación en inglés y te dicen que se lo pasan muy bien con nosotros, eso es el verdadero sentimiento de satisfacción de que tu trabajo está hecho con pasión y funciona.

P. El inglés se ha convertido en una lengua internacional, un vehículo de comunicación global, en particular en los sectores científico y empresarial. La aparición de Internet ha contribuido a reforzar este panorama de dominio de la lengua inglesa. Aquellas personas que estudian inglés pueden tener dos clases distintas de motivación a la hora de querer aprenderla. ¿Hay que tener en cuenta la motivación para poder desarrollar un método de enseñanza eficaz?

R. Lejos de la mentalidad meramente mercantil, cuando vienen preguntando por nuestros Cursos la primera pregunta que le hacemos a esa persona, (después de si quieren café o té), es cuál es su motivación personal para aprender un idioma. Las respuestas son tan diversas y sorprendentes.
Con esto me refiero a que un profesor no puede motivar a sus alumnos a aprender, sea enseñanza obligatoria o voluntaria, durante un prolongado periodo de tiempo. Esa motivación es finita, y por lo tanto debe haber otros motores personales que la mantengan viva. Si bien, un profesor del siglo XXI debe romper con la educación pasiva. Se acabaron la aburridas clases magistrales de pizarra y silencio absoluto. Debemos diseñar clases que animen a nuestros alumnos a querer aprender de una forma amena e inductiva.
Entonces, ¿qué podemos hacer para que nuestros alumnos no se aburran en el día a día? ¿Cómo organizar toda la información que vamos a transferirles? ¿Cómo enseñarles a focalizar, a auto aprender y a auto motivarse? ¿Cómo ser sus guías?
Cada alumno se va cada día convencido de las habilidades y los puntos débiles que poseen. A partir de ahí, les mostramos el camino para fortalecerse y seguir creciendo. Sin error, no hay aprendizaje.

P. Expertos avalan la importancia de la enseñanza fonológica a partir de los tres años para aprender idiomas. ¿A qué edad hay que empezar a estudiar idiomas?

R. Hablando con conocimiento de causa de muchos años de experiencia, puedo decir con toda confianza que el «aprendizaje de idiomas» es a «la edad», como el «tocino» a la «velocidad». Nosotros tenemos alumnos desde 2 años hasta 65 (no en la misma clase, claro). Nunca es pronto, y nunca es tarde. Todo es natural y sin diligencias.

P. ¿Cómo han evolucionado los métodos de enseñanza de lenguas en los últimos años y cuáles métodos innovadores se utilizan en la escuela de idiomas Sonder?

R. Sinceramente no creo que haya un modelo único de enseñanza, pero sí un principio claro en pleno siglo XXI: todos debemos “aprender a aprender”. Y cuando digo todos, me refiero a alumnos, profesores y padres.
Hoy en día todo está en internet. No hay nada que tenga un profesor en su cartera que no puedan encontrar sus alumnos. Así pues, ahora nos toca enseñar lo que no sabemos, porque no lo sabemos todo en esta sociedad tan impulsivamente cambiante. Ya no somos maestros sabelotodo, sino facilitadores. Eso es la innovación en la educación. Tenemos que desaprender los métodos pedagógicos tradicionales. El silencio y el orden en clase ya no son motivo de orgullo. Esto va sobre afrontar problemas reales del día a día. Los niños y adolescentes deben ser conscientes de los problemas que deben afrontar y afrontarán en un futuro como el cambio climático. Los adultos deben ser capaces de mejorar su posición laboral, descubrir nueva culturas, habilidades sociales o viajar por todo el mundo valiéndose por sí mismos. Y las empresas deben ponerse al día con las nuevas demandas de la sociedad actual de consumo. En general, un aprendizaje global donde no solo aprender a hablar un idioma, sino saber escuchar a la persona que nos habla: “Aprendizaje Basado en Personas”.
A modo de envoltorio de toda esta revolución educacional mundial, en Sonder estamos convencidos de que aprendas lo que aprendas, debe haber un alto factor de bienestar y diversión. Lo que nosotros hemos llamado el «Happy Learning». Sin ir más lejos, la semana pasada una alumna de español que había visitado España la semana anterior, trajo a clase jamón, chorizo y aceitunas. No quiero decir que ese día aprendimos mejor la diferencia entre «Ser y Estar», pero clases así crean una atmósfera inmejorable para la relajación y una predisposición a aprender absoluta. Estos son los alumnos Sonder, gente que disfruta todo lo que hace sin miedo a nada. Así mismo, una vez al mes organizamos un evento para nuestros alumnos llamado «Sonder Klub» donde ponemos en práctica lo aprendido durante las clases en un ambiente diferente: cenar en un bar, cantar villancicos, una cata de vinos o bailar Salsa de la mano de dos de nuestros alumnos.

¿Qué Metodología ofrecemos en Sonder? La que necesita cada uno de nuestros alumnos y alumnas. Creemos firmemente en que cada persona aprende en tiempos y maneras diferentes (Inteligencias Múltiples), sumado al trabajo en grupos y sin competitividad (Aprendizaje Cooperativo), dejándoles de vez en cuando mostrar a sus compañeros lo aprendido (Learning by Teaching), con mini Proyectos que ponen en práctica lo que aprenden (Aprendizaje Basado en Proyectos y en Personas), y todo esto con mucha diversión y emoción (Inteligencia Emocional).
Un aprendizaje para siempre.
Todo ello unido a un número máximo de 6-7 alumnos agrupados por nivel (no por edades), donde cada día preparamos la clase siguiente en base a lo que ha surgido en la clase anterior. No hay libro a seguir ni tiempos marcados de aprendizaje. Hay escucha activa. Así tenemos grupos con una franja de edad entre 17 y 65 años. Y te puedo asegurar que son las más divertidas y los que más rápido avanzan.
Llegado a este punto no podría dejar de nombrar a dos de mis grandes maestros en Innovación Educativa: José Navalpotro y Rafael Ávila, ambos de la Fundación Maecenas. Así como a mi gran laboratorio de enseñanza-aprendizaje durante más de diez años en Madrid, el Mirabal International School. Y una fuente de inspiración y esfuerzo inquebrantable: mi hermano Manuel.

Mañana segunda parte de la entrevista.

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Foto: cortesía de Jazyková škola Sonder

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