Praga, 30 de septiembre de 1989: un anuncio que cambió el curso de la historia

Durante el verano de 1989, miles de ciudadanos de la República Democrática de Alemania (RDA) intentaron refugiarse en el Palacio Lobkowicz en Mala Strana, la sede diplomática de la República Federal (RFA) en Praga. El número de refugiados aumentaba dramáticamente cada día más.
El 10 de septiembre Hungría abrió las fronteras a pesar de las fuertes protestas del partido socialista unificado de Alemania. Checoslovaquia optó por un punto de vista distinto y le dijo a la gente que si quería salir del país tenía que hablar con el gobierno de la RDA.
El ministro federal de Asuntos Exteriores de la República Federal de Alemania, Hans-Dietrich Genscher, viajó a Nueva York y en su discurso ante la Asamblea General de la ONU dijo: “Profundamente conmovidos presenciamos la suerte de esos jóvenes que tristemente abandonan sus casas y su entorno familiar. Una política de reformas abriría nuevas perspectivas para la gente de la RDA, así como de otros Estados de Europa central y oriental.”
Numerosas conversaciones a nivel diplomático entre el ministro Genscher y su homólogo de la RDA, Oskar Fischer, alcanzan por fin un compromiso y se acepta la solucion humanitaria del ministro Genscher: los trenes de refugiados pueden atravesar la RDA.
El 30 de septiembre de 1980, el rumor se expandió como un incendio. Desde el balcón de la Embajada el ministro Genscher anunció la concesión del primer permiso para viajar a 6.000 refugiados para que partieran hacia Occidente.
Fue un anuncio que cambió el rumbo de la historia. En realidad Genscher, solo pudo decir por el micrófono “Hemos venido aquí para informarles que hoy su salida del país…”, pues los refugiados entendieron y estallaron de júbilo.
El mismo día, un convoy ferroviario especial recogió a los refugiados y salió de Checoslovaquia hacia la República Federal de Alemania. Miles de alemanes orientales buscaron de nuevo asilo en la representación diplomática de la República Federal y consiguieron llegar a Occidente por la misma vía en los días subsiguientes.
Cuarenta días después del «Discurso del balcón» cayó el Muro de Berlín y comenzó el «camino hacia la libertad».

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.