¡Que viva Picasso! Exposición de grabados en Bratislava

“Lleva tiempo llegar a ser joven”. “Pintar como los pintores del renacimiento, me llevó unos años, pintar como los niños me llevó toda la vida”. Estas expresiones contienen toda la vitalidad creativa de uno de los artistas más famosos y significativos del siglo XX, capaz de influir en el desarrollo de las artes visuales como ningún otro.
Energía y vitalidad han acompañado a Pablo Ruiz y Picasso desde el día de su nacimiento, el 25 de octubre de 1881 en Málaga. Todos pensaban que el bebé estaba muerto. No respiraba y no reaccionaba. Pero el tío, el doctor Salvador Ruiz, con el humo irritante del cigarro logró hacer llorar y respirar al bebé. ¿Una leyenda? Quizás, pero fue la primera señal de la extraordinaria vitalidad creadora de la época juvenil, la frescura y la ansiedad de búsqueda que caracterizaron toda su existencia.
Su padre, José Ruiz, profesor de dibujo y pintor, nunca pudo encontrar un equilibrio entre su pasión por la pintura y la necesidad de ganarse la vida. Sin embargo, fue capaz de reconocer el precoz talento del joven Pablo, quien en su imaginación infantil pronto reveló estar fascinado por la figura idealizada del artista, así como la voluntad obstinada de perseguir sueños de gloria.
Sin embargo, su carrera artística no habría sido la de la academia, demasiado aburrida. “La enseñanza académica de la belleza es una superchería. El Arte no consiste en la aplicación de un canon de belleza sino en lo que el instinto y el cerebro son capaces de concebir más allá de ese canon”.
Pablo Picasso tenía un ánimo independiente, y nunca fue “el representante de ninguna raza”, según escribió el poeta chileno Vicente Huidobro. “Picasso es español, es portugués, es francés, es árabe, es holandés, es fenicio. Es el Este y el Oeste. Es el Norte, es el Sur.”
Una personalidad obstinada, increíblemente creativa, pero también malhumorada y cínica, en la que se refleja esa constante y profunda insatisfacción, esa angustia destructiva y creativa al mismo tiempo que caracteriza al genio artístico en el siglo XX. “Yo no pinto lo que veo, pinto lo que siento… no quiero que del cuadro surja otra cosa que no sea emoción”.
Durante su larga existencia, Picasso creó más de 50.000 obras (pinturas, dibujos, gráficos, esculturas y cerámicas), ilustró más de 130 libros con grabados y litografías, utilizando diferentes técnicas, experimentando una amplia gama de soluciones artísticas y dejando una influencia profunda y duradera en todos los campos del arte contemporáneo.
La exposición que se inaugurará el jueves 7 de marzo a las 17.00 en la Galería de la Ciudad de Bratislava, Palacio Mirbach, Františkánske námestie 11, está centrada en 7 ciclos de grabados de Pablo Picasso, procedentes de la colección de Thomas Emmerling.
Su propósito es presentar a los espectadores una visión general de la creatividad del artista en el sector gráfico después de 1945. Al terminar la guerra, empieza un nuevo periodo de dibujos en los que aparecen los símbolos de las convicciones políticas y los valores de paz y libertad que defiende. Picasso celebra los grandes momentos de la historia, momentos llenos de esperanza.
Las obras se podrán ver hasta el 2 de junio de martes a domingo de 11 a 18 horas.

En la exposición se proyectará el documental “Flamenco, flamenco” del cineasta español Carlos Saura, un gran tributo al baile andaluz y la pintura, un magnífico estudio de la luz, que simboliza el ciclo de la vida, desde el nacimiento a la muerte.

“El arte es la mentira que nos permite comprender la verdad” (Pablo Picasso)

Más información aquí.

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Foto: Michal Szymanski (CC BY-SA 2.0)
Tomás Fano (CC BY-SA 2.0)

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